HISTORIA

Como surge:

Nacidas en Francia a finales del siglo XIX, estas pequeñas piezas de revestimiento se hicieron famosas no sólo por sus infinitamente creativos diseños y colores, sino porque en su fabricación se prescinde de la cocción, como en el caso de los azulejos cerámicos. La técnica consistía en el vertido de una mezcla, a base de cemento, arena y pigmentos, sobre un molde o trepa que se colocaba bajo una prensa hidráulica que lo comprimía. Sin embargo, todo esto no hubiera sido posible sin el invento del cemento moderno, el cemento Portland. Nombrado igual que la famosa piedra de la isla de Dorsey por sus similitudes, este material mejorado compositivamente fue patentado en Inglaterra por Joseph Aspdinen en 1842, ofreciendo más resistencia a la humedad y más rentabilidad.

Composicion de las baldosas hidráulicas:

Estas se componen de tres capas diferenciadas:

1. Cara superior: esta capa visible se constituye de una pasta fluida de cemento Portland blanco, arena muy fina y colorante o pigmentos. Su grosor es de aproximadamente 4 mm y se extiende a mano sobre el molde de acero.

2. Capa intermedia: denominada secante o brasage, esta capa está compuesta de una mezcla de arena y cemento Portland en seco, cuya función es absorber el agua de la primera capa. Su grosor se aproxima a 1 centímetro.

3. Capa de base: llamada gros, esta capa constituye el dorso de la baldosa y su mezcla es similar a la de la capa intermedia, pero de peor calidad. Su superficie rugosa asegura la adherencia de las baldosas al mortero de agarre.

La fabricación de baldosas hidráulicas:

Para confeccionar estas tres capas necesitaremos diferentes herramientas. En primer lugar un molde o trepa que integra unos separadores encajados dentro de un marco de acero. Puesto que la primera de las capas es la que contiene los colores y dibujos, es la más difícil de elaborar y, en consecuencia, la que más dinero cuesta. Para conseguir que los colores no se mezclen, estas trepas disponen de unos separadores o divisores, permitiendo dibujos de lo más variados. Una vez situada esta primera capa, se retiran los separadores y se añade la segunda capa y, posteriormente, la tercera en el resto del molde. Cuando ya hemos colocado toda la mezcla, es necesario aplicar la presión mediante una prensa hidráulica. La finalidad de esto es unir todos los estratos y compactarlos para obtener piezas lo más consistentes posible. La prensa debe contener, al menos, 120 kilogramos por centímetro cuadrado. Una vez aplicado el peso, se extrae el molde y se deja secar la baldosa. Durante los siguientes días, es necesario rociar los mosaicos hidráulicos con agua para asegurar la curación del cemento. Se dejan secar unos 28 días más y ya tenemos nuestras baldosas.

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