RESTAURACIÓN

Restauramos Mosaico hidráulico

Con el paso del tiempo y el uso, la baldosa hidráulica, sufre desgaste, añadiendo además una probable falta de protección a líquidos y substancias que se pudiesen derramar, hace que su aspecto desmerezca la belleza de un suelo único y artesanal.
Para poder recuperar su aspecto original debemos hacer referencia a varios factores, de los cuales dependerá su resultado final:
– Desgaste de la cara vista de la baldosa hidráulica.
– Baldosas sueltas, hundidas, con desconchones o rotas.
– Manchas de aceites, ceras viejas, óxidos, quemaduras por ácidos (aguafuerte, decapantes…, etc.).

Una vez vistos dichos factores comienza su recuperación:
– Las baldosas sueltas se recolocarán respetando el nivelado y dibujo del suelo.
– Las baldosas desconchadas o rotas se pueden sustituir por unas nuevas (si no tuviésemos el modelo se puede fabricar de nuevo su molde y colorearlas con los tonos originales).

1– El suelo es pulido por medido de platos de arrastre provistos de segmentos de diferente granulometría, según el desgaste de las diferentes zonas del suelo.

2– Una vez bien seco el mosaico hidráulico, se le aplica flúorsilicato de aluminio diluido por acción mecánica para darle un acabado satinado o brillante, según se desee, y así otorgarle al mosaico un tacto suave, endureciéndolo y alzando sus colores.

3– Seguido se aplicará el vitrificado, para darle el brillo elegido.

4– Con el mosaico hidráulico bien seco y limpio de restos de los anteriores procesos, aplicamos el impermeabilizante cuidadosamente para asegurar su total y profunda protección del Mosaico, sin que este forme capa ni altere los acabados anteriormente conseguidos.



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